jueves, 19 de julio de 2012

De la introducción


Imagen parcial de la fachada de la iglesia de Santa Felicitas


Quiso la fatalidad que hace ya poco más de un año me pusiera en contacto con una amiga y colega de mi querido hermano, ausente hoy en mis días, aunque no en mi recuerdo.
    Quiso tal vez el azar, que de ese primer contacto surgieran otros posteriores en los que yo le regalara algunos poemas y relatos, y que ella a su vez, me obsequiara con una serie de fotografías y con algunas de sus interesantísimas obras New-Art que conservo junto con otras joyas artísticas y literarias en «mi caja de los tesoros».
    Y quiso, quizá el capricho del destino, que como consecuencia de aquel primer contacto con Buenos Aires en un aciago día de septiembre de 2008, viera la luz con el transcurrir el tiempo, una historia entre dos mares, surgida a raíz de un simple e-mail y de la necesidad de contar vivencias ajenas que me hicieran olvidar en algunos momentos las mías propias del último año.
    Unos edificios en mal estado y un rostro felino hicieron el resto...



Fotografía: Débora Tráchter

domingo, 15 de julio de 2012

Cartel de presentación


Cartel realizado por Franciska Berenguer. Corresponde a la presentación de Los gatos de Santa Felicitas que, organizada por Amaranto Cultural, se llevó a cabo en el salón de actos del Centro Cívico de Puerto de Sagunto el pasado día 7 de febrero de 2012.

martes, 26 de junio de 2012

El gato que vino de Barracas.


Fue en un día de verano porteño, allá al otro lado del mar. Mis amigas habían decidido visitar algunos lugares de esos que pasan inadvertidos a quienes habitualmente los encuentran a su paso en las rutinas de sus días. Pasearon por la plaza Colombia, sin prisas, charlando de sus cosas... de esas cosas que solo a las amigas importan.
    Se toparon con Santa Felicitas y acordaron visitar su recinto y, ya puestas, el interior de la iglesia. Entre aquellos muros, con más de un siglo en la porosidad de su superficie, se respiraba la magia y, si se sabía mirar, se observaba el arte. De la misma manera, si se sabía escuchar al silencio se apreciaban los susurros y el sonido que producen las sedas de los vestidos cuando se rozan entre ellas en el caminar gracioso de una dama.
    No pudo haber reportaje fotográfico del interior de aquella iglesia. Alguien lo impidió en aquel día de plácido paseo, de la misma manera que lo prohibió unos años más tarde. No obstante, ya en el exterior, las amigas consiguieron unas fantásticas tomas del frondoso patio, de la medio escondida gruta con su virgen adosada en la oquedad de la roca y de los inquilinos que habitaban entonces el recinto: La gran familia de gatos de Santa Felicitas.
    El rostro de uno de esos gatos cruzó el gran mar y se instaló en mi monitor, en esta orilla porteña, junto a mi propio mar y al pie de mi sierra.
    Dos años más tarde, volvió al barrio de Barracas, lleno de vida, entre las páginas de esta novela.


Fotografía de Débora Tráchter

miércoles, 20 de junio de 2012

Acto de presentación




Acto de presentación de Los gatos de Santa Felicitas.
En la mesa: Carlos Cabrera, profesor de Lengua y Literatura, licenciado en Historia por la Universidad de Valencia; Maribel Sáez, concejal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Sagunto; Dolores Estal, autora de Los gatos de Santa Felicitas; Carmen Martínez Falla, presidente de Amaranto Cultural y directora de la revista Amaranto.
El acto, organizado por la asociación Amaranto Cultural se llevó a cabo en el salón de actos del Centro Cívico de Puerto de Sagunto, el pasado 7 de febrero, y contó con una masiva asistencia.


Fotografía: Franciska Berenguer.

viernes, 15 de junio de 2012

Exterior de la iglesia de Santa Felicitas


Exterior del recinto de la iglesia de Santa Felicitas. Al fondo, a la derecha, se puede apreciar la pequeña gruta que alberga la imagen de la virgen de Lourdes. Aunque en la fotografía, realizada por Débora Tráchter, no aparece ningún gato, varios se encontraban deambulando por el recinto.
En la novela este patio es visitado de forma continua.

domingo, 19 de febrero de 2012

Sinopsis del argumento


Barracas, Buenos Aires. Finales de los años setenta.  

La iglesia de Santa Felicitas ejerce un gran poder de seducción sobre el joven que, de espaldas a la turbulenta realidad argentina de su tiempo, intenta sobrevivir sin ser arrastrado por los acontecimientos. Para ello, el amor y la distancia juegan un papel esencial, haciéndose ambos elementos prioritarios y ocupando el espacio anteriormente dedicado a una obsesión. 
El arte se suma al escenario, convirtiéndose en el tercer componente de un tríptico que  desembocará en un episodio inesperado. 


Los gatos de Santa Felicitas es la primera novela publicada por Dolores Estal. Surgida del drama de una despedida, constituye una firme defensa frente al vacío que suponen las ausencias injustificadas, transformando el dolor en letras, y el silencio de una voz en recuerdo.